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Mi experiencia con la cavitación (I) Publicado el 15.01.2014 en Piel, Tratamientos

Bueno, vamos a inaugurar este blog hablando un poquito de uno de los tratamientos de belleza corporal de moda, que seguro que la que más y la que menos ya ha probado o se ha planteado probar, que es la cavitación.  Tengo que decir, a modo aclarativo, que yo la he probado hasta tres veces comprando packs de cinco sesiones, y es por eso que me he animado a contaros mi experiencia.

Pero antes un inciso.  No pretendo daros aquí detalles y descripciones profesionales, médicos, estéticos y científicos, porque ni soy esteticista, ni doctora, ni profesional de la salud, yo hablo desde mi propio entendimiento y mi experiencia, por lo cual si los datos no cuadran, estoy equivocada en algún término o concepto, mea culpa.  Y tampoco intento convenceros ni de que hagais ni que dejeis de hacer nada, porque vuelvo a repetir, esto es un relato de mi propia experiencia, con sus pros y sus contras, y cada uno es dueño de sus actos.  Y dicho esto, vamos al turrón.

Lo primero que quiero señalar es que este tratamiento estético no es de tipo invasivo, es decir, que no se trata de pasar por quirófano ni de que te metan agujas por el cuerpo o te pongan anestesia local (mucho tendría que pensármelo yo para darle a mi cuerpo serrano tanto tute).  Este tratamiento se realiza en cabina y se aplica mediante máquina de forma extracorporea a nivel local con un ligero masaje y presión.

Lo segundo, mucho muy importante, a señalar acerca de este y otros tipos de tratamiento estéticos, es que…¡no es milagroso! (si alguna esta leyendo estas líneas pensando que va a encontrar la receta definitiva para perder esos kilitos de más sin hacer ni el huevo, ya puede dejar de leer).  No, no, no…La cavitación es el complemento ideal para personas que no quieran pasar por una cirujía, pero sin una buena dieta hipocalórica con régimen de ejercicios y bebiendo al menos dos litros de agua al día (ni uno y medio, ni uno tres cuartos, ¡dos mínimo!), lo único que se consigue es perder el tiempo y el dinero.  Así de clarito.  Además, que la cavitación es más efectiva cuando la combinas con otro tipo de tratamiento como puede ser la presoterapia o la plataforma vibratoria, o los dos a la vez, que todavía es mejor, pero de eso ya hablaré en otro momento.

Lo tercero, acerca de su efectividad.  Ahí entran en juego muchas variantes, no solo el tema de la dieta y el ejercicio, sino también nuestra edad, nuestro peso, el número de sesiones que nos hagamos, y la zona a tratar, porque no es lo mismo una chica de 23 años y 52 kilitos que se quiera quitar las cartucheras para ponerse ese super bikini que deja cero coma cero a la imaginación el verano que viene, que una mujer de 40 con un poco de sobrepeso y dos embarazos a sus espaldas que quiera quitarse la grasa del abdomen, las cosas como son.  Lo que con 5 sesiones se arregla en el primer caso, necesitaria de 15, 20 o hasta 30 sesiones en el segundo para obtener los mismos resultados (¡ojito!, hablo de resultados, no de peso ni medidas finales, que eso cada cuerpo es como la persona, de su padre y de su madre).  Por último, también entra en juego la constancia.  Y es que no es igual hacerse las quince sesiones que necesitas de una vez, que hacer cinco cada seis meses, que es lo que pasó a mí y por eso perdí menos de lo que pude haber perdido.  Eso y, lo he de reconocer, que lo del ejercicio no lo llevaba bien, soy más bien tirando a vaga.

Cuarto: precios.  Aquí si que podeis encontrar de todo, porque hoy por hoy podeis encontrar este tipo de tratamientos en casi todos los centros estéticos, de belleza y spas.  Entonces, ¿qué hace la diferencia?.  Pues basícamente el número de sesiones que compres, y la tecnología y/o maquinaria que se emplee para aplicar el tratamiento.  Como ya os comentaba al principio, yo llegué a hacerme 15 sesiones, en packs de cinco, y me cobraban por cada pack entre 50 y 70 euros (la variante viene porque en el centro donde me lo hice tenían ofertas de temporada y te reducían los precios si además te pillabas otro tratamiento).  ¿Y por qué digo lo de la maquinaria?  Porque en mi caso, utilizaron una máquina de cavitación de fabricación china- os pongo debajo la imagen de la susodicha-,que no es que fuese mal del todo (aunque durante la aplicación del segundo pack de sesiones, a uno de los manubrios se le peló el cable de conexión y hacía falta una hora y mucho toqueteo para que se pusiese a funcionar), pero que ni por asomo tiene la misma efectividad que otra maquinaria de marcas europeas o norteamericanas con otro tipo de funciones, componentes y tecnología.  Obviamente, cuanto mejor y más cara sea la máquina, más te cobraran por sesión (que hay que amortizarla).

Quinto: ¿En qué zonas se puede aplicar?.  En casi todas (quita las axilas, la zona genital y algun rinconcillo más).  ¿Y en la cara? Sí, sí, también, aunque técnicamente hablando eso ya no es cavitación, es radiofrecuencia facial.  Yo me lo hice en el abdomen, porque no había manera de quitarme ese colgajo que me dejó el embarazo ni a tiros, ni aún habiendo perdido seis kilos a base de dieta.  Aún así, se suele desaconsejar en determinadas circunstancias y dependiendo del estado de salud de la persona, como por ejemplo en casos de obesidad mórbida, embarazo, lactáncia, problemas en la piel, toma de determinados medicamentos, problemas hormonales…  En el caso del abdomen por ejemplo, yo no tuve problemas de ningún tipo, pero eso sí, me recomendaron que durante el tratamiento cambiara las fechas en caso de que me bajase la regla (no debe ser muy bueno tener el aparatejo haciéndote ultrasonidos cerca del útero  y los ovarios cuando este se está pelando por dentro, por lo visto).

Y sexto y último, por el momento: ¿Cómo funciona la cavitación? Pues como he señalado más arriba, por ultrasonidos.  La máquina manda una señal de ondas ultrasónicas al tejido adiposo haciendo que las células de grasa se movilicen, se recalienten y se rompan, y de ahí pasan al torrente sanguíneo y se expulsan por el sistema linfático (vamos, yendo a hablar con Roca, para que me entendais).  De ahí la importancia de beber tanta agua, tanto por el calor que genera el tratamiento sobre la piel como por la necesidad de expulsarlo.

En el próximo post os describiré como se desarrolla una sesión de cavitación en cabina.  Hasta entonces, portaos bien, y sois bienvenidos a dejarme algún comentario. ;)

 

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