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Leigh Greenwood y sus Siete Novias Publicado el 09.04.2014 en Libros

Después de tantos años de leer novela romántica ya hay pocas cosas que puedan sorprenderme, por eso he pensado que Leigh Greenwood y su saga “Siete Novias” merecían un artículo en este nuestro blog; yo la descubrí el año pasado, aunque tiene algún tiempo ya desde su primera edición hasta la llegada a España, es relativamente nueva, y la verdad es que el planteamiento inicial me picó la curiosidad, que se vio gratamente recompensada tras su lectura.

¿Recordáis la película “Siete novias para siete hermanos”? Bueno, pues esto viene a ser lo mismo, siete hermanos que viven en el Lejano Oeste y que encuentran a las mujeres de sus vidas; por suerte en esta ocasión no les pasa a todos a la vez, que ya es buena suerte, pues sería un poco chocante que siete hermanos que se llevan 17 años entre el mayor y el menor encontraran novias, y esposas,  simultáneamente. Pero sin embargo sí que hay algo que comparten todos y cada uno de ellos: una mujer con nombre de flor.

La acción se sitúa tras los años de la Guerra de Secesión, cuando George Randolph, el mayor de los hermanos, sureño procedente de Virginia, se dirige hacia Texas para hacerse cargo del rancho familiar. Durante su viaje hace un alto en el camino para poner un anuncio donde solicita la ayuda de una mujer para que se encargue de las labores domésticas y de civilizar a la panda de hermanos que tiene a su cargo. Será Rose Thornton, hija de un oficial yanqui, quien acepte el trabajo.

Los Randolph (George, Madison, Jeff, Hen, Monty, Tyler y Zack) son unos hombres marcados por una dura infancia, con un padre violento, mujeriego, jugador e incapaz de dar amor, y una madre de poco espíritu y demasiado enamorada que fue incapaz de soportar la clase de vida que su esposo le dio; y Rosi, Fern, Iris, Laurel, Daisy, Violet y Lily serán las mujeres encargadas de hacerles comprender que son capaces de amar intensamente y que no tienen que cargar con los pecados de sus progenitores.

Todo esto me enganchó desde el primer momento, pero para acabar de rematarlo descubrí que… ¡Leigh Greenwood es un hombre! Esto me hace recordar el primer artículo de esta sección, y me ratifica en la idea de que se puede estar capacitado para cualquier cosa sin necesidad de roles de siglos ha, aparte de encantarme que un hombre se atreva con esta clase de literatura y dé las gracias a su mujer por habérsela descubierto.

Como punto negativo (hombre, todo no iba a ser bueno) os diré que en mi opinión las historias de amor van decayendo poco a poco en pro de las tramas personales de los protagonistas, que son cada vez más complejas. En el primer libro George y Rose se van enamorando poco a poco a pesar de que tienen todo en contra, e igual en el segundo, pero a partir del tercero cada personaje tiene demonios internos, y otros externos, que les dan complejidad a la historia, no lo niego, pero que no les impiden para nada enamorarse del otro, y cuando al final reconocen que lo están ¿es de un minuto para otro? Sólo en el último libro se vuelve a encontrar ese tira y afloja de las novelas románticas, ese quiero y no puedo y ni contigo ni sin ti, que en definitiva es una de las claves, o al menos eso pienso yo, de una gran historia de amor.

 

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